Leucovorina y Autismo
Un tratamiento en estudio que genera debate y cuenta con el respaldo de Trump.
Introducción
En los últimos años, la leucovorina ha comenzado a recibir atención como un posible tratamiento para algunos síntomas asociados al autismo. El interés ha aumentado no solo por ciertos estudios clínicos, sino también por el respaldo público de figuras influyentes. Entre ellas, el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien recientemente manifestó su apoyo a este tratamiento, reabriendo el debate a nivel social y científico.
Sin embargo, la comunidad científica continúa dividida. Para muchas familias, esto genera dudas comprensibles sobre su efectividad, seguridad y beneficios a largo plazo. En Little Smile Behavioral creemos que los padres necesitan información clara, equilibrada y basada en evidencia.
Qué es la leucovorina
La leucovorina es una forma activa del ácido fólico conocida como ácido folínico. Se utiliza desde hace décadas en distintos tratamientos médicos, especialmente en oncología y en ciertos trastornos metabólicos. A diferencia del ácido fólico tradicional, la leucovorina puede atravesar algunas barreras metabólicas y llegar al sistema nervioso central de forma más directa en determinados casos.
El interés en su uso para el autismo surgió cuando algunos estudios identificaron que ciertos niños en el espectro presentan alteraciones en el metabolismo del folato, incluyendo la presencia de anticuerpos contra el receptor de folato en el cerebro.
Por qué se estudia la leucovorina en el autismo
Algunas investigaciones han observado que un subgrupo específico de niños con autismo podría experimentar mejoras en áreas como el lenguaje, la atención y la interacción social tras el uso de leucovorina. Estos resultados parecen darse con mayor frecuencia en niños que presentan anticuerpos del receptor de folato.
Sin embargo, los efectos no son universales. Mientras algunos niños muestran avances medibles, otros no presentan cambios significativos. Esta variabilidad es una de las razones principales por las que el tratamiento sigue siendo objeto de debate.
El apoyo de Trump y su impacto en el debate público
El respaldo público de Donald Trump a la leucovorina ha incrementado notablemente la visibilidad del tratamiento. Este apoyo ha generado interés entre familias y ha llevado la conversación fuera del ámbito médico hacia el debate social y mediático.
Es importante aclarar que el apoyo político o mediático no equivale a aprobación científica. Las decisiones sobre tratamientos deben basarse siempre en la evaluación de profesionales de la salud, estudios clínicos revisados y el perfil individual de cada niño.
Por qué existe división en la comunidad científica
El principal punto de cautela es la falta de estudios amplios y a largo plazo. La mayoría de las investigaciones disponibles se basan en muestras pequeñas y en perfiles muy concretos, lo que limita la posibilidad de generalizar los resultados.
Además, el autismo es una condición del neurodesarrollo compleja y heterogénea. No existe un único tratamiento que aborde todas sus manifestaciones. Por ello, los especialistas advierten sobre el riesgo de presentar la leucovorina como una solución general o una cura.
Qué deben tener en cuenta los padres
Antes de considerar la leucovorina, es importante recordar que:
El autismo se manifiesta de forma diferente en cada niño
Un tratamiento efectivo para un niño puede no serlo para otro
Cualquier intervención médica debe ser supervisada por un profesional
La terapia conductual sigue siendo una base fundamental del apoyo
Comprender cómo se realizan los diagnósticos del neurodesarrollo es clave. Te recomendamos leer
👉 ¿Está el TDAH sobrediagnosticado? Verdades incómodas sobre el diagnóstico infantil?
La importancia del apoyo conductual
Más allá de los tratamientos médicos en estudio, la terapia conductual basada en evidencia continúa siendo una de las herramientas más eficaces para apoyar a niños con autismo y TDAH. Estas intervenciones ayudan a desarrollar habilidades de comunicación, regulación emocional, autonomía y habilidades sociales.
Algunos niños también presentan conductas de autorregulación que generan dudas en las familias. Comprenderlas es fundamental para responder de forma adecuada. Puedes profundizar aquí
👉 ¿Cómo manejar el stimming en niños con TDAH y autismo?
Conclusión
El debate sobre la leucovorina y el autismo refleja la complejidad de las condiciones del neurodesarrollo. Aunque el respaldo de figuras públicas como Donald Trump ha aumentado su visibilidad, la evidencia científica aún es limitada y requiere más investigación.
Las familias deben mantenerse informadas, hacer preguntas y priorizar siempre intervenciones basadas en evidencia y acompañamiento profesional. El progreso no depende de una única solución, sino de un enfoque constante, informado y adaptado a cada niño.
¿Notas señales de autismo o TDAH?
Podemos orientarte sin costo.
Si crees que tu hijo puede presentar autismo, TDAH o problemas de conducta, en Little Smile Behavioral podemos guiarte desde cero. Nuestro equipo está preparado para orientarte en la evaluación y ofrecer terapias personalizadas que se adapten a las necesidades de tu niño, con el objetivo de que alcance su máximo potencial.
Estamos en Contacto


